

La imagen de la vid y los sarmientos es muy conocida y fácil de entender. Me gustaría compartir aquí dos preguntas a las que me ha llevado la meditación sobre este texto de Juan.
La primera tiene que ver con la poda del sarmiento: “A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y al que da fruto lo limpia para que dé más fruto”. “Lo limpia” es la traducción que prefiero y que encuentro en la Biblia de Jerusalén y en la Nueva Biblia Española. En la versión litúrgica del mismo texto se lee «Y al que da fruto lo poda para que dé más fruto”. En realidad, el término griego utilizado corresponde a lo que en castellano se llama “poda en verde”, la eliminación de los brotes no fértiles (que no tendrán uvas) para favorecer a las partes que sí van a ser fructíferas. De todos modos, dejando de lado cuál es la traducción más adecuada, ésta es la pregunta que me hago: ¿Qué es lo que en nuestros sarmientos quiere quitar el Padre para que se concentren en lo esencial, producir racimos maduros y abundantes?
Texto completo: 5ºPascua-B-Echeverría