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Cuando las Indias españolas se extendieron hasta África

 Actualizada 04:3

Las islas de Fernando Poo y Annobón se posesionaron desde el Virreinato del Río de la Plata con una expedición que partió de Montevideo. Una situación extraordinaria e irrepetible: la adscripción de un trozo de África a América.

 

Las relaciones entre portugueses y españoles en la frontera del Río de la Plata siempre fueron conflictivas. Ni los límites trazados en el Tratado de Tordesillas de 1494 eran matemáticos, ni el conocimiento geográfico preciso. Portugal aprovechó estas circunstancias para expandir Brasil por el oeste y lo intentó en el sur. En 1680, el maestre de campo Manuel Lobo fundó la colonia de Sacramento, actualmente la bonita ciudad de Colonia en Uruguay, usurpando territorios españoles. En 1705 es recuperada por el gobernador de Buenos Aires García Ros, ayudado por los jesuitas y los indios de sus misiones. Se inició una larga serie de disputas diplomáticas y militares. Los dos países creían tener derecho a ese lugar. Los portugueses ocuparon otra vez la colonia 1716, aunque no lograron apoderarse del terreno donde hoy se asienta Montevideo en 1723. Siguió un largo periodo de incidentes que terminaron acordándose un statu quo en 1737.

Los españoles tenían pocas fuerzas destacadas en la zona y los portugueses aprovechaban la situación para el contrabando y el robo de ganado

Lucha continua con Portugal

El problema no solo era de dominio territorial. Los españoles tenían pocas fuerzas destacadas en la zona y los portugueses aprovechaban la situación para el contrabando y el robo de ganado. La situación enquistada solo podía tener una solución diplomática y el resultado fue la firma del Tratado de Madrid de 13 de enero de 1750, cuyas cláusulas incluían el intercambio de Colonia por el territorio de las misiones orientales. Significaba un cambio político muy grande y el desplazamiento de grandes comunidades guaraníes. Estos hechos se reflejan parcialmente en la película La Misión (1986) de Roland Joffé. Era muy perjudicial para España y para las comunidades indígenas apoyadas por los jesuitas, y por eso nunca se llegó a perfeccionar porque, a pesar de haber nombrado comisionados, nunca se delimitaron las posesiones.
(…)
En este punto comienza lo insólito. Las islas de Fernando Poo y Annobón se posesionaron desde el Virreinato del Río de la Plata con una expedición que partió de Montevideo. Con esto, su configuración político-administrativa iba a quedar fijada a las Indias españolas. Se había creado una gobernación dependiente de Buenos Aires y no de Madrid y, automáticamente y en un asombroso alarde de previsión legislativa, se extendieron las Leyes de Indias de manera total, como ordenamiento completo, a las nuevas posesiones. Una situación extraordinaria e irrepetible: la adscripción de un trozo de África a América. La expedición acabó diezmada por la enfermedad y Argelejo murió durante la comisión. Pero esa es otra historia.

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Manolo Fernández