Africana nº 158 - Octubre 2011
Editorial.

 

Los procesos para la obtención de la paz han sido numerosos en África, casi tantos como el de sus conflictos. Sin tratar de ser exhaustivo señalo algunos de ellos: el de Mozambique, Suráfrica, República Democrática del Congo, Angola, Liberia, Burundi, Ruanda, Zimbabue, Eritrea, Somalia y más recientemente el de Sudán, cuyo proceso ha culminado por un lado, con la división del país en dos partes, pero que, desgraciadamente, se mantiene inacabado en Darfur.
En este número de “Africana”, aportamos el testimonio de un compañero Padre Blanco francés, que ha sido promotor de paz en varias situaciones de conflicto: Suráfrica, Zimbabue, República DC y Mozambique. Damos también la palabra a las mujeres, las grandes ausentes de estos procesos de paz. Pensamos que si se les hubiera dado la palabra, los resultados hubieran sido más eficaces y duraderos. Guardo precisamente de mi estancia en Sudán, el recuerdo de la experiencia vivida durante la guerra civil por las mujeres de ambos bandos, que se reunían para narrarse unas a otras la historia de su dolor de madres. ¡Qué gran descubrimiento el suyo al comprobar que el dolor no era exclusivo de su bando!
Los modelos de los procesos de paz son diversos. Algunos acaban con una victoria militar, que a la postre aplica su propia justicia, la de los vencedores, pero no erradica el origen de la división. Nuremberg, al final de la II Guerra Mundial y Ruanda en África, en 1994, son un ejemplo de ello. Otros procesos se han contentado con pasar página, olvidando el pasado pura y simplemente. Angola y de alguna manera, Burundi podrían ser un ejemplo de ello. Tampoco es la buena solución. Los verdaderos procesos de paz no se arreglan únicamente con amnistías. Hay que sanar las memorias. Los verdaderos procesos de paz tratan de llegar a la reconciliación entre las partes, reconociendo las causas que lo originaron y estableciendo la verdad de los hechos y restaurando la dignidad de los muertos. Los Comités de Verdad y Justicia creados en Suráfrica son el mejor ejemplo de este tipo de proceso.
Las estadísticas de los procesos de paz en el mundo nos muestran las dificultades de los mismos: De los 82 conflictos armados que ha habido desde 1960 hasta 2009 en el mundo, sólo 22 finalizaron con un acuerdo de paz aceptable y 6 con un acuerdo de paz imperfecto. En fase de resolución o resueltos definitivamente quedan 17: los finalizados en base a una victoria por las armas son 7 y los que quedan por resolver 30.
Aún siendo poco numerosos los éxitos de los procesos de paz, éstos muestran que la paz es siempre posible. Sólo necesita hombres y mujeres convencidos de que hay que romper la espiral del diente por diente y ojo por ojo y que el diálogo, la comunicación, el respeto, la verdad y la igualdad son el mejor método para obtener la paz. El principal obstáculo no es el dolor, sino el odio y el deseo de venganza.

Agustín Arteche Gorostegui

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