QUÉ HACEMOS



Estamos atentos a los retos de África, la pobreza, las enfermedades, las divisiones y las guerras. Fomentamos la reconciliación, la justicia y la paz y el entendimiento de todos, promovemos la enseñanza, la salud y el desarrollo económico.

Somos solidarios con las esperanzas de liberación de África, de su progreso y felicidad, del reconocimiento de sus propias cualidades y riquezas.

Escuchamos las aspiraciones de los africanos, acompañamos sus luchas, compartimos sus sufrimientos y alegrías, dando a conocer a los demás sus riquezas y valores. Vivimos en comunidades humanas donde se hace visible el estilo de Jesús, sencillo, fraterno y solidario en la necesidad y en la alegría. Estamos atentos, en especial, a los más pobres y abandonados: los ancianos y los niños, las viudas y las mujeres abandonadas, los jóvenes sin futuro aparente y los enfermos de Sida...

Vivimos en relación con todos, gente de la ciudad y gente del campo, cristianos, musulmanes y de todos los que buscan a Dios por otros caminos. Y juntos nos alegramos en la búsqueda y en el encuentro con el único Dios, Señor y Padre de todos, aunando esfuerzos para construir un mundo mejor.

NUESTRA TAREA


El Servicio de la Misión


El encuentro entre pueblos, culturas y religiones. La promoción de las personas y de los pueblos. La proclamación de la Buena Nueva del Evangelio de Jesús. Al servicio de la vida y de la justicia.

La Oración y el Misionero


La imagen del misionero en oración, recogido delante del sagrario o en la soledad de su habitación es tan verdadera como aquella en que se le ve, conversando con la gente o recorriendo la selva. Las dos proclaman de manera diferente la petición del Padre Nuestro: VENGA A NOSOTROS TU REINO. Seguramente la imagen más eficaz, real y viva es la del misionero sumido en la oración. La eficacia de la obra del misionero comienza en una actitud fundamental de humildad, de renuncia al prestigio y a la dominación que nacen del dinero y de los medios materiales. La misión es fundamentalmente obra de Dios, desde la pobreza, la fe y el amor. La oración de los Misioneros de África se define por su relación con el apostolado. Cosa nada fácil, dado el número de actividades, las privaciones y el cansancio acumulado. Pero, ¿cómo podría ser fuego para los demás si no se acerca como Moisés, a la zarza ardiente de Dios?


 
 

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