Un equipo de Misioneros de África en Roquetas de Mar...
En 1998 dos misioneros de África llegaban a El Parador,
pedanía de Roquetas de Mar (Almería), con vistas
a buscar el lugar adecuado para un apostolado entre Africanos
en el Poniente Almeriense. Se encontró el lugar donde no
hay duda que los Africanos Sub-saharianos son más numerosos
que en otros lugares y donde hay también una cantidad muy
considerable de Magrebíes. ¿Son cuatro mil? ¿Son
más? Es difícil de saber...Este lugar es el barrio
de las 200 Viviendas en Roquetas de Mar.
Hasta Julio del 2004 estuvieron al frente de la parroquia de San
Juan Bautista, sufriendo durante bastantes años la estrechez
y la pobreza del primer local que nos sirvió de capilla
y disfrutando durante muy poco tiempo de la nueva iglesia con
que cuenta ahora esta misma parroquia. En esta parroquia de San
Juan Bautista está ubicada la pastoral de inmigrantes.
Vivimos los tres misioneros en la casa número 36 de la
Carretera de la Mojonera, en los aledaños de las 200 Viviendas
y muy cerca de la nueva iglesia de la parroquia.
Desde esta casa somos testigos de muchos dramas humanos de los
recién llegados que muchas veces recurren a nosotros para
obtener un primer cobijo, una primera ración de comida
o un primer conocimiento de alguien de su nación y hasta
de su pueblo por el que van preguntando. En esta tarea de recibirlos
y darles un techo durante los primeros días nos ayudan
religiosas que también están al servicio de los
inmigrantes.
Y muchos pasan también para obtener un consejo o unas clases
de castellano. Cada vez se nos conoce más y cada vez son
más los que ponen en nosotros su confianza.
Apreciamos las actividades del Forum de inmigrantes organizado
desde el Ayuntamiento de Roquetas de Mar cuya labor consiste en
aunar actividades y tenernos informados de aquellas cuestiones
más relevantes a todos aquellos que nos interesamos en
la acogida de inmigrantes.
Como misioneros nuestra ilusión mayor es dar a conocer
a Jesús a los inmigrantes de la misma forma que hemos hecho
en África en los deferentes países donde hemos estado
trabajando y donde continuamos aún. Los acogemos y les
queremos dar a conocer a Jesús con un conocimiento sólido
por medio del catecumenado, como hemos hecho en África
desde el 1868 y siguientes en que reinstauramos para todo el continente
Africano el Catecumenado tradicional de la Iglesia como preparación
al bautismo.
El grupo de los que se preparan al bautismo en las parroquias
de la Mojonera, de Cortijos de Marín, de la Puebla de Vicar
y de la Parroquia de San Juan Bautista de Roquetas de Mar empieza
a ser muy importante y no cesa de aumentar.
El número empieza a ser importante y la manera en que siguen
el catecumenado nuestros catecúmenos empieza también
a ser impresionante: El número, de unos 60, lo integran
gentes llegadas en las pateras, es decir forman parte de los más
pobres de nuestros días porque han arriesgado sus vidas
por llegar hasta aquí. Son también de los más
desafortunados de este mundo, muchos, y sobre todo muchas, no
saben leer. De entre ellas muchas son madres de familia, cargadas
de hijos. La ilusión de todos y de todas es bautizarse
y bautizar a sus hijos y vivir como cristianos y como cristianas.
¡Qué emoción siento cuando veo delante de
mí a Temba, madre de ocho hijos, echarse una buena siesta
cuando yo intento hacerme entender en una lengua que no domina
muy bien porque no es la suya y porque me cuenta que ha estado
buena parte de la tarde y de la noche anterior trabajando en el
almacén manipulando productos de los invernaderos y así
poder pagar la hipoteca de su casa!.
Yo entiendo muy bien la situación de la mayoría
de nuestros catecúmenos, lo tienen demasiado difícil
para ser el alumnado perfecto y sé que nuestra exposición
no puede ni tener nivel universitario ni nuestros alumnos nos
van a poner pegas de carácter dogmático; pero quieren
ser cristianos y cristianas y quieren vivir como tales. ¡Es
el guiño de la gracia de Dios en nuestro siglo descristianizado!.
Los grupos de nuestros catecúmenos son ya cinco y de entre
nuestros catequistas dos son africanos, uno de Senegal y otro
de Guinea Bissau. Creo que nunca como ahora se ha podido decir
que tenemos la misión en la puerta de nuestra casa. Así
es y así disfrutamos los Misioneros de África en
nuestra misión de África en Roquetas de Mar. ¡Continuamos
compartiendo nuestra mayor riqueza, nuestra fe, con los más
desheredados de la tierra!.
Autor el Padre Celestino Fogué ,
misionero en Mozambique y Tanzania durante 38 años.
Del Sahel a las puertas de la Europa de sus
sueños.
Dispuestos a saltar las vallas jugándose la vida
La televisión nos ofreció a finales de septiembre
el horror y la vergüenza de unas imágenes: las del
asalto de las vallas de Ceuta y Melilla, la avalancha de centenas
de jóvenes huyendo de la miseria, dispuestos a jugarse
la vida forzando las puertas de Europa. Hemos visto la impotencia
y los abusos de unas fuerzas de seguridad desbordadas y desconcertadas
por la violencia de los nuevos asaltos masivos, con el resultado
de más de una decena de muertos y un centenar de heridos.
Poco después las ONG han denunciado detenciones y expulsiones
anticonstitucionales. También han denunciado las deportaciones
efectuadas por las fuerzas marroquíes al desierto del Sahara,
de inmigrantes subsaharianos originarios de países con
los que Marruecos no tiene acuerdo de repatriación.
¿Quienes son esos emigrantes de las vallas?
Según la encuesta de François Soudan en JA l´Intélligent
del 16 de octubre de 2005, son jóvenes entre 20 y 30 años,
el 60% de los entrevistados tienen el equivalente a la selectividad.
Aunque ese porcentaje no se pueda aplicar a todo el grupo, es
bastante significativo e indica que entre esos jóvenes
los hay que tienen una formación cultural más alta
que la media de jóvenes de su edad de los países
empobrecidos en donde viven y donde no siempre reina la seguridad,
ni ven perspectivas de futuro. Las imágenes que les llegaron
de Europa les han hecho soñar con una vida mejor, en donde
podrían trabajar y enviar dinero para ayudar a sus familias.
Un día decidieron emprender el camino. No pudieron obtener
un visado y eligieron las rutas del desierto.
.
Llegaron después de una larga marcha buscando una vida
mejor
Como Seydou, y esos jóvenes maniatados y desesperados
que hemos visto con las carnes desgarradas en el asalto de las
vallas de Ceuta y Malilla, miles de jóvenes sucumbieron
al espejismo de la Europa de la abundancia, se pusieron un día
en camino en busca de la Meca salvadora o Eldorado de sus sueños.
El viaje fue largo y lleno de peligros, hasta llegar a suburbios
o maquis de Marruecos. Para llegar a las vallas han recorrido
un largo camino que dura como media año y medio. Caminolleno
de sufrimientos y peligros: largas etapas amontonados en camionetas
inconfortables; altos, más o menos largos, en oasis o ciudades
en donde
han trabajado para vivir y ganar algo para proseguir el viaje,
pagar guías y dueños de pateras, esas mafias que
los explotan. En la antesala de Europa han pasado miedo, frío
y hambre esperando dar el salto soñado.
Cada año son muchos los jóvenes que emprenden la
aventura. Se estima a 500.000 el número de emigrantes que
cada año atraviesan Argelia en dirección a Libia,
Túnez o a Marruecos. Llegar a Marruecos es estar casi al
final del viaje, la travesía del desierto del Sahara se
cobra muchas vidas y ellos están ya a las puertas de Europa.
El paso de Argelia a Marruecos no presenta muchas dificultades
ya que la frontera es un verdadero colador con más de 1000
Km.
En el mapa sobre las rutas africanas de la emigración clandestina,
con el que Jeune Afrique l´Intélligent, ilustra la
encuesta sobre la emigración hecha por François
Soudan, vemos como las rutas de África Occidental convergen
en Agadès ( Níger) y desde allí suben por
el Este del desierto del Sahara hacia Libia, Túnez y Trípoli.
Otra ruta desde Gao ( Malí) más al Oeste va en línea
casi recta hacia el Norte para llegar a la frontera de Marruecos
con Argelia. La última etapa de los que sobreviven al infernal
viaje por el desierto maliense y argelino es Maghnia, Se instalan
por un tiempo más o menos largo, trabajan como jornaleros
o ejerciendo diversos oficios hasta que pueden pasar la frontera
con Marruecos.. A las afueras de la ciudad ha surgido una especie
de "ciudad autónoma" o "república"
de chabolas muy bien organizada con un "presidente"
un "ministro" encargado de las relaciones con los extranjeros
y un comisario responsable de la seguridad. Cada comunidad étnica
tiene su propia organización. Aquí encontramos a
jóvenes que llegaron en vagas sucesivas de diversos países
del África del Oeste, Níger, Camerún, Senegal,
Malí, Costa de Marfil
Entre ellos algunas mujeres,
la mayoría embarazadas o con niños pequeños,
casi todas víctimas de violaciones.
La entrada en Marruecos se hace desde Argelia a Oujda en donde
se preparan para saltar a la otra orilla. Aquí se instalan
de modo precario pero también muy organizado en los terrenos
del campus universitario o los bosques vecinos. Desde 1990, los
emigrantes que no tenían la economía necesaria para
ir hacia el Sahara Occidental para emprender la travesía
hacia Canarias, empezaron a instalarse en los bosques que rodean
los enclaves de Ceuta y Melilla. Hacen a pie los 130 Km. que los
separan de Gourougou o los 500 que los separan de Bel Yunes, para
poder desde allí intentar una y otra vez saltar la vallas:
las vallas de alambres que separan Marruecos de las dos ciudades
Ceuta y Melilla que ya son Europa o las del mar, embarcándose
en las peligrosas pateras. Se calcula que han perecido ahogados
en los últimos cinco años 4000 emigrantes.
Después de los asaltos masivos de finales de septiembre,
policía, gendarmes, y militares marroquíes en una
operación de limpieza que ha movilizado más de ocho
mil hombres han arrasado los campamentos de Gourougou y del Bel
Yunez. No es imposible que esos campamentos sean reconstruidos
antes o después. Ninguna valla puede detener por mucho
tiempo la energía de la desesperación. "La
muerte es mejor que la vergüenza de volver fracasado".
Los que han emprendido una marcha sin vuelta atrás, están
dispuestos a volver a empezar con riesgo de su vida.
Para los desesperados no hay vallas, ni murallas, ni muros. Como
escribía Federico Mayor Zaragoza, en el País del
día 28-12-2005:
"Las vallas sólo permiten una contención puntual.
Después aun las más altas y fuertes se vuelven permeables
y un día desaparecen o bien los ciudadanos las destruyen
Lo
ideal es actuar con tal capacidad de anticipación facultad
distintiva de la especie humana que sean innecesarias".
Hacer que las vallas sean innecesarias: ir a las raíces
del problema
Para que las vallas sean innecesarias es preciso ir a las raíces
del problema. Por una parte dejar de expoliar a los países
de África, dejar de provocar o favorecer conflictos que
permiten hacerlo mejor. Hace más de 30 años se prometieron
ayudas al desarrollo que son todavía una deuda pendiente,
tanto más que el cambio que se hizo de ayudas por préstamos
ha empobrecido y endeudado más a los países del
Sur, haciendo la brecha aún más grande.
No basta con reconocer, como la ha hecho la última cumbre
de Nueva Cork, la relación que existe entre la emigración-
erradicación de la pobreza-desarrollo de esos países
que, hombres y mujeres tienen que abandonar, para poder vivir
y ayudar a los suyos. La economía África del Oeste
depende en gran parte del dinero enviado por los emigrantes. Más
de 300 millares de euros llegan a Malí y quizás
más a Senegal.
Para que la emigración no sea movida por el motor de la
desesperación y la urgencia, para que no sea una necesidad,
hay que pasar a la acción: una ayuda al desarrollo efectiva,
eficaz y sostenible. Es más que ilusorio pensar que se
puede parar la emigración. Si en 1970 había 80 millones
de emigrantes por el mundo, en 2005 pasan de 200, la emigración
sólo se puede orientar según las capacidades de
los países de acogida. Se puede hacer que no sea una necesidad
de vida o muerte.
""La mejor manera de evitar las vallas en el futuro
sería el acuerdo que puede salir de la conferencia euroafricana
que acaba de proponer el Gobierno español.
El secretario general de las Naciones Unidas había afirmado
"que la inmigración no se resuelve con arrestos sino
con derechos humanos. Empezando por una movilización general
a favor de la ayuda que desde hace más de 40 años
venimos escamoteando a los países necesitados" (F.M.
Zaragoza, idem)
Para situarnos mejor ante el problema de las vallas y las pateras
tenemos que saber de donde vienen los que están dispuestos
a jugarse la vida en ellas.
La mayoría de estos jóvenes vienen de una de
las zonas más desfavorecidas de África: el Sahel.
La mayoría de estos jóvenes vienen del Sahel esa
franja africana que tiene unos 4 millones de Km. cuadrados, afecta
a varios países: Sur de Mauritania, Senegal, Gabon, Cabo
Verde, Mali, norte de Guinea y Burkina Faso, Níger, norte
de Nigeria y Camerún, Chad y Sudán. Limita al Norte
con el desierto del Sahara y al Sur con el Golfo de Guinea- Al
Este con el Atlántico y al Oeste con el Nilo Blanco: El
Sahel se caracteriza por las altas temperaturas y dos estaciones:
la de lluvias y la seca. La economía tradicional se basa
en el cultivo de gramíneas y fibras, la ganadería
y el comercio. Históricamente esta zona fue cuna de prósperos
imperios medievales de Ghana y Mali que jugaron un importante
papel de intermediarios en el comercio de oro y de sal entre el
Área de Guinea y Norte de África.
Las persistentes sequías, la falta de agua y la presión
demográfica han hecho que el desierto avance. El fuerte
crecimiento demográfico y el hecho de que la leña
sea la principal fuente de energía, aumenta la deforestación.
El problema mayor de esta zona es la falta de agua y la desertificación
que se ha ido agravando durante el siglo XX. Cuatro grandes sequías
han sido causa de la muerte de millares de personas: las de 1914-18,
1942-47, 1968-73, 1983-85. La sequía del 68-73 tuvo consecuencias
desastrosas para la región. Los jefes de Estado de 9 de
los países concernidos crearon un comité permanente
de lucha contra la sequía de Sahel, el CILSS. Desde entonces
con mayor o menos éxito han elaborado programas de formación
e información. Han creado un Centro de Investigación
Científica e intentan llevar a cabo políticas de
población y de educación medioambiental así
como proyectos de desarrollo sostenible y durable, para luchar
contra la desertificación y la pobreza y la inseguridad
alimenticia.
En 1980 pude oír a Juan Pablo II, en su primer viaje a
Burkina Faso. "No podemos consentir que tantos hombres y
mujeres mueran de hambre y de sed". Fue una llamada de socorro
para el Sahel que tuvo mucho eco. De ahí surgió
la fundación para el Sahel que lleva su nombre, para financiar
proyectos de desarrollo locales en los países de la zona.
Otras muchas iniciativas han seguido como la Unión de creyentes
en la que colaboran cristianos y musulmanes. Si olvidar la acción
de Organismos Internacionales y ONG, pero las necesidades siguen
siendo mayores que las ayudas.
A los problemas de sequía se añaden las invasiones
periódicas de langostas. La de 2004 ha provocado una gran
crisis alimentaria y la situación empeora. Las víctimas
principales son las familias que viven del pastoreo. La búsqueda
de nuevos pastos crea también problemas con los agricultores
El acceso a los alimentos de base es cada vez más difícil,
los precios de los cereales suben y los del ganado se desploman.
Los casos de malnutrición grave infantil son inquietantes.
Podemos decir en resumen que los problemas del Sahel hoy son:
" el déficit de producción agrícola,
lo que supone pérdida de parte del ganado
" la sequía persistente
" la inestabilidad política y la frágil paz
en varios países y regiones
" la falta de agua y la mala gestión de la que existe
por falta de medios
" la suficiencia de los programas de ayudas al desarrollo,
que por múltiples razones no son siempre eficaces.
Es un escándalo que algunos de estos países tengan
grandes riquezas en el subsuelo, por ejemplo petróleo en
Nigeria, Chad y en Níger. Este último país
tiene uno de los yacimientos más ricos de uranio, pero
está a la cola de los países desarrollados.
Quisiera terminar con dos testimonios: Una carta del Chad y el
testimonio de una mujer peul sobre la dura vida de los nómadas
del Sahel.
Carta del Chad
"Aquí, nuestra África sigue su lucha por la
libertad, la paz y la justicia. El país conoce muchos problemas.
El año pasado la cosecha no fue buena y muchos niños
y ancianos murieron a causa del hambre. También ha reinado
la inseguridad a causa de los hombres armados que salen al camino
lo roban todo y no dudan en matar. La gente sigue siendo explotada.
En el problema que enfrenta a agricultores y ganaderos la justicia
está del lado de los fuertes y cuando los rebaños
penetran en los campos y destrozan los sembrados es inútil
reclamar. Los funcionarios pueden pasar meses sin cobrar
La ilusión de que el petróleo mejoraría la
vida de la población se desvanece pero a pesar de todo
seguimos creyendo que un día la paz y la justicia triunfarán
y seguimos luchando por ello.
Testimonio de una mujer peul sobre la dura vida de los nómadas
del Sahel
"Al final de la estación de lluvias los charcos están
contaminados. Si tienes sed está obligado a beber porque
no hay otra, hasta la guardarás preciosamente. La recogerás
de los pocos charcos que quedan, con atención la echarás
en agujeros hechos por ti y esto hasta el día que obtengas
agua clara, en ese momento tu podrás dejar el agua contaminada,
pero no antes.
Dos de mis hijos murieron muy pequeños, el tercero cuando
tenía tres o cuatro años. Fue el terrible año
de la gran sequía. (1976)
Hacía dos meses que todos nuestros animales habían
muerto. Llegamos a un pueblo viniendo del Norte, una semana de
camino a pie porque no nos quedaba ni siquiera un asno. . Estábamos
agotados. No sabíamos como calmar el llanto de nuestros
hijos que nos pedían leche. La varicela nos atacó
también. Cuando el padre estaba casi curado recayó
y se lo llevó la muerte. Tres días más tarde
murió el niño. Yo me quedé con los más
pequeños, sin fuerzas, escuchando los lloros de mis pequeños.
Estaba segura que moriríamos todos
".
Conclusión: La inmigración un fenómeno
mundial imparable.
Las migraciones son fenómenos naturales y culturales que
han existido siempre, se podrán controlar, pero son imparables.
Hoy asistimos a un gran desafío la llegada masiva de "sin
papeles" y eso produce inquietud, malestar y hasta miedo
lo que genera en muchos casos actitudes xenófobas por una
parte y situaciones de explotación y de injusticia por
otra. Lo que transforma el fenómeno de la inmigración
en un problema. Y no podemos negar que hoy lo sea y que su solución
no sea fácil.
Es cierto que una inmigración sin límites ni control,
como diría Sartori, "es una amenaza para el pluralismo
y la democracia". Es cierto que los Estados tienen derecho
a controlar los flujos migratorios, pero las leyes de inmigración
tienen que respetar los Derechos Humanos y favorecer la integración.
A primeros de 2004 distintas organizaciones y colectivos que trabajan
a favor de los inmigrantes presentaron un informe sobre su situación
en España a Doña Gabriela Rodríguez Pizarro,
Relatora Especial de la ONU sobre los derechos Humanos de los
Migrantes y de sus Familias. En el nº 123 (octubre 2004)
que la Revista Africana publicó sobre la emigración
encontramos un resumen.
Quizás haya que limitar la inmigración, pero eso
no se puede hacer constituyéndose en fortaleza insolidariza,
ni elevando vallas cada vez más altas, ni con expulsiones,
no sólo es un mal cálculo a largo plazo, sino que
no es justo. Los pueblos se enriquecen con el intercambio y la
solidaridad, las civilizaciones se construyen con el dialogo.
Entre todas las cosas que oí en los medios de comunicación
durante los días calientes de los asaltos a las vallas,
dos frases me indignaron. Una refiriéndose a los países
de donde procedían los jóvenes, otra cuando los
expulsaron hacia el Sahara. "Están dejados de la mano
de Dios" "Los han dejado a las manos de Dios"
Nos
escondemos detrás de unas sencillas y castizas expresiones
idiomáticas para no asumir responsabilidades, que los creyentes
sabemos que Dios mismo nos confió, dejando el mundo y su
gestión a la responsabilidad de los humanos.
Para nosotros que no queremos ser meros espectadores, por mucha
compasión que sintamos ante la situación actual
y por mucho que nos indigne la injusticia, una pregunta aquí
y ahora:
¿Qué podemos hacer
" para que el Norte asuma sus responsabilidades hacia el
Sur
" para que los inmigrantes sean tratados con justicia y puedan
integrarse?
Paquita Reche
Logroño noviembre 2005