
Nuestra misión nace del amor de Dios. El mensaje
de su Hijo es una Buena
Noticia: un mensaje de esperanza, de justicia, de reconciliación,
de fe, de opción por los pobres.
Vivimos en pequeñas comunidades
internacionales e interculturales, dedicados
exclusivamente al
mundo africano y musulmán, ya sea como sacerdote o como
hermano con un compromiso de por vida, ya sea como miembro asociado
(sacerdote o seglar, soltero o no) por unos años.
Nuestras convicciones y nuestra fe nos hacen
arraigarnos en África, especialmente entre los pueblos
que sufren, aprendiendo sus lenguas y respetando sus culturas,
pero rechazando cualquier exclusión o injusticia.
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