Congregaciones

En la obra evangelizadora de las Misioneras de Nuestra Señora de África la promoción de la mujer africana ha sido siempre una prioridad. Ello ha dado sus frutos, entre los que cabe destacar la formación de 23 Congregaciones de religiosas africanas que, hoy, esparcidas por el Continente están entregadas al servicio de sus propios pueblos y de la Iglesia que allí se encuentra.

Una de esas congregaciones es la de las Hermanas ABIZERAMARIYA de Ruanda, quienes, con motivo del Año Jubilar y de la celebración del primer centenario de la fundación de la Iglesia de Ruanda, dirigen a sus "mamas", las Misioneras de Nuestra Señora de África, un mensaje de agradecimiento que nos complace publicar.
Carta abierta de las religiosas ABIZERAMARIYA de Ruanda
a las Misioneras de Nuestra Señora de África.

Queridas mamás,

Corno decía vuestro fundador el Cardenal Lavigerie a vuestras primeras hermanas: "Hay que darse cuenta de una cosa: una congregación religiosa debería hacerse toda para todos".

Este "toda para todos" ha marcado el mundo árabe y musulmán donde nació vuestra congregación y ha llegado hasta nosotras, en Ruanda y más exactamente a las Hermanas Abizeramariya

Queridas mamás, hoy, la Congregación de las Hermanas Abizeramariya es feliz de poder celebrar con vosotras y con la Iglesia universal este año jubilar de los 2000 años del nacimiento de Jesucristo y de los 100 años de la Evangelización de Ruanda. La Iglesia reconoce el lugar importante que tenéis en la Misión.

Desde principios del siglo XX, ¿quién no reconocía el trabajo de desarrollo realizado en vuestras misiones?: educación de calidad en las escuelas, creación de dispensarios y centros de salud, etc. Habéis sido artífices eficaces contra la ignorancia, las deficiencias nutricionales, las enfermedades diversas...

Joseph Perrier en su libro "Viento de futuro" ha dicho la verdad. Afirmó que el Cardenal Lavigerie era consciente de la importancia capital que tienen las mujeres en las tareas de formación y desarrollo de la sociedad.

La mujer, madre de familia, ha encontrado su propio valor, y la joven ruandesa ha podido comprender, desde vuestro testimonio, que ella también puede consagrarse a Dios. Vuestra misión de mujeres apóstoles en medio de las mujeres ruandesas ha sido eficaz en palabras y en actos.

Lo más valioso que hay en vosotras y que habéis compartido con Africa, con Ruanda, ha marcado de manera especial a las Hermanas Abizeramariya. En este año jubilar, que coincide con el 21 aniversario de nuestra Congregación, todas nosotras os presentamos nuestro agradecimiento más sincero y damos gracias a Dios por todo lo que habéis realizado a favor nuestro.

Este estrecho lazo entre hijas y madres, entre las Misioneras de Ntra. Sra. de África y las Hermanas Abizeramariya quedará sellado por la Fe, la Esperanza y la Caridad.

Queridas mamas, hemos conservado en nosotras vuestro hermoso testimonio misionero y, trataremos, por nuestra parte, de vivirlo. Un buen ejemplo debe imitarse. Como decimos en lengua kinyaruanda: HASHIMA UMUTIMA (el agradecimiento de nuestro corazón).

Vuestras hijas, las Hermanas Abizeramariya.

Este testimonio ha sido publicado en AFRICANA, nº 107.

Países en los que trabajan las Misioneras de Ntra. Sra. de África.