| Carta
abierta de las religiosas ABIZERAMARIYA de Ruanda
a las Misioneras de Nuestra Señora de África.
Queridas mamás,
Corno decía vuestro fundador el Cardenal
Lavigerie a vuestras primeras hermanas: "Hay que
darse cuenta de una cosa: una congregación religiosa debería
hacerse toda para todos".
Este "toda para todos" ha marcado
el mundo árabe y musulmán donde nació vuestra congregación
y ha llegado hasta nosotras, en Ruanda y más exactamente
a las Hermanas Abizeramariya
Queridas mamás, hoy, la Congregación
de las Hermanas Abizeramariya es feliz de poder celebrar
con vosotras y con la Iglesia universal este año jubilar
de los 2000 años del nacimiento de Jesucristo y de los
100 años de la Evangelización de Ruanda. La Iglesia reconoce
el lugar importante que tenéis en la Misión.
Desde principios del siglo XX, ¿quién no
reconocía el trabajo de desarrollo realizado en vuestras
misiones?: educación de calidad en las escuelas, creación
de dispensarios y centros de salud, etc. Habéis sido artífices
eficaces contra la ignorancia, las deficiencias nutricionales,
las enfermedades diversas...
Joseph Perrier en su libro "Viento
de futuro" ha dicho la verdad. Afirmó que el Cardenal
Lavigerie era consciente de la importancia capital que
tienen las mujeres en las tareas de formación y desarrollo
de la sociedad.
La mujer, madre de familia, ha encontrado
su propio valor, y la joven ruandesa ha podido comprender,
desde vuestro testimonio, que ella también puede consagrarse
a Dios. Vuestra misión de mujeres apóstoles en medio de
las mujeres ruandesas ha sido eficaz en palabras y en
actos.
Lo más valioso que hay en vosotras y que
habéis compartido con Africa, con Ruanda, ha marcado de
manera especial a las Hermanas Abizeramariya. En este
año jubilar, que coincide con el 21 aniversario de nuestra
Congregación, todas nosotras os presentamos nuestro agradecimiento
más sincero y damos gracias a Dios por todo lo que habéis
realizado a favor nuestro.
Este estrecho lazo entre hijas y
madres, entre las Misioneras de Ntra. Sra. de África
y las Hermanas Abizeramariya quedará sellado por la Fe,
la Esperanza y la Caridad.
Queridas mamas, hemos conservado
en nosotras vuestro hermoso testimonio misionero y, trataremos,
por nuestra parte, de vivirlo. Un buen ejemplo debe imitarse.
Como decimos en lengua kinyaruanda: HASHIMA UMUTIMA (el
agradecimiento de nuestro corazón).
Vuestras hijas, las Hermanas Abizeramariya.
|