“Queridos Amigos,

Os escribo en vísperas de la Semana Santa para contaros un poco la “semana santa” que vivimos en estas tierras del norte de Burkina debido a las amenazas yihadistas. Debo reconocer que vivimos esta situación con temor y mucha prudencia. Las cosas comenzaron hace un año con ataques esporádicos por parte de estos terroristas en la parte norte del Burkina. En Gorom y en Djibo donde secuestraron a un viejo y estupendo cirujano australiano y a su mujer. Han liberado a la mujer pero no se sabe nada de su marido; se supone que se encuentra en algún lugar de Malí curando a los yijadistas heridos o enfermos. El gran golpe fueron los atentados de Uagadugú (capital de Burkina), en enero 2016; en un café de la ciudad mataron a 23 personas; entre los miembros del comando había un tuareg blanco. Entonces los gendarmes nos invitaron a marcharnos de aquí. Pero les dije: Ir ¿a dónde? ¿A Uagadugú, donde es tan peligroso? ¿A Dori, donde puede haber ataques? Entonces decidimos poner dos vigilas a la entrada de la misión, en contacto telefónico con la policía. Y la población nos apoyó pues los ancianos del pueblo vinieron a decirnos que era la costumbre ancestral de su pueblo proteger al forastero y que no temiéramos. Así hemos estado hasta febrero pasado.

Entonces, nos llegó la noticia de que yihadistas armados habían visitado 7 escuelas del norte de Djibo imponiendo que se suspendieran las clases, y diciendo que solo se podía enseñar el Corán; que si no obedecían la próxima vez no se limitarían a palabras. Las escuelas amenazadas cerraron y un gran temor invadió todas las demás. Pero el director de una de esas escuelas cerradas no se marchó. Al cabo de quince días, a primeros de marzo, los djihadistas volvieron y lo acribillaron. Un gran pánico se apoderó de todos los maestros y los profesores de Instituto de toda la región, que inmediatamente cerraron y la mayoría se marcharon a sus casas a Uagadugú. Más de 400 escuelas han cerrado.

El punto más caliente de la región ha sido Djibo, a casi 100 Km de donde estamos. Allí opera un jefe yihadista, llamado Mallam Djiko, que ha perpetrado varios ataques de comisariados de policía. Los policías tenían tanto miedo que cuando les atacaban echaban a correr… Entretanto un comando militar se instaló a la entrada de Arbinda y más de un centenar de soldados la protegen al norte, por la parte del Malí. El obispo juzgó prudente evacuar a las tres religiosas que trabajaban en Djibo y llevarlas a Dori.

Pero las cosas han cambiado, pues la policía ha conseguido cercar a los islamistas de Djibo y capturar a 40 de ellos, en dos ocasiones. En la batalla pereció uno de sus jefes. Eran ellos los causantes de todo el pánico. La población, que es musulmana, está en contra de ellos. Desde entonces la situación se ha vuelto mucho más tranquila, las religiosas de Djibo han vuelto a su orfelinato, y se espera que la mayoría de las clases vuelvan a abrir sus puertas para el tercer trimestre.

Nuestros guardianes continúan velando por nuestra seguridad por la noche, pero no tenemos con qué pagarles, pues la parroquia apenas tiene ingresos”

 Os deseo Feliz Pascua de Resurrección a todos. ¡Un abrazo!”

jover 12

Eugenio Jover, mafr

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