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COLABORANDO JUNTOS: EXPERIENCIAS Y PERSPECTIVAS

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El Centro Intercultural Afrika organizó una conferencia conjunta con el P. Agustín Arteche, mafr, y el Imam Abdellah Mhanna, Presidente de la Comunidad de Imames en Almerìa. La conferencia tuvo lugar el 24 de noviembre del 2016 en la Biblioteca Municipal de Roquetas de Mar, Almería. A continuación la charla del P. Agustín Arteche, mafr.

Introducción: 

Esta charla, a dos bandas, quiero empezarla citando al papa Francisco en su Discurso al Cuerpo diplomático, el 22 de marzo de 2013. Decía así:

Os invito a instaurar en el mundo una “cultura de diálogo” entre los hombres, una “cultura del encuentro, que permita ver en el otro no un enemigo ni un concurrente, sino un hermano a acoger y a abrazar. La única manera de crecer para una persona, una familia, una sociedad es la cultura del encuentro, una cultura en la que cada uno tiene algo bueno que recibir y ofrecer… Si no apostamos por el diálogo, salimos perdiendo todos”…

El encuentro de esta tarde, aquí, en esta Biblioteca Municipal de Roquetas de Mar, reuniendo a un imam musulmán y a un sacerdote católico, delante de una asamblea ciudadana, me parece que va en el sentido indicado por el papa Francisco.

Pido a Dios que esta buena iniciativa del “Centro Intercultural Afrika” nos permita avanzar cada vez más en el camino de la comprensión y de la colaboración mutua…

Mi charla tiene tres partes…:

  • En la primera, hablo de un hecho: vivimos en un contexto plural y diverso desde el punto de vista cultural, religioso, político… pero nos resulta difícil articular nuestra convivencia en la paz y en la confianza.
  • En la segunda, indico algunas actitudes que nos permiten pasar de la simple coexistencia física a la colaboración mutua…
  • En la tercera, sugiero algunas iniciativas concretas de colaboración mutua que podrían ayudarnos a una convivencia más fraterna…entre musulmanes y no musulmanes…

__________________________________

Por consiguiente…

  1. Partimos de una constatación: el mundo en que vivimos ha cambiado. Ya no es monolítico y uniforme como el de antaño… El mundo, la sociedad se ha convertido en una “aldea”, la “casa común” de todos los pueblos, razas, culturas, religiones y convicciones diferentes…

Diana de Vallescar, ─barcelonesa, especialista en temáticas de multiculturalidad─ dice en su libro “Tender puentes”, haber visto en Alemania un anuncio a favor de los inmigrantes extranjeros que decía así:

“Tu Cristo es judío, tu coche es japonés, tu pizza es italiana, tu democracia es griega, tu café es brasileño, tus vacaciones son marroquíes, tu numeración es arábica, tus letras son latinas… y ¿aún te atreves a decir que tu vecino es extranjero?

Personalmente, durante mi estancia en Bruselas, he tenido esa misma impresión: mi  vecino de al lado era un armenio cristiano ortodoxo : la vecina de enfrente, en la otra acera de la calle, era belga, (se llamaba Margarita, tenía 91 años, era católica no practicante; el frutero de la esquina era marroquí, y con él trabajaban dos paquistaníes; el panadero del barrio era turco (por cierto hacía un pan excelente), el sastre era tunecino… los vendedores de recambios para impresoras, eran dos simpáticos jóvenes marroquíes; en la zona había también varios restaurantes, uno era griego, otro húngaro… entre los vecinos había croatas, polacos, serbios, italianos, españoles, franceses, y no sé de dónde más… Es para decir que aquello era una verdadera Babel.

Lo que ocurría en mi barrio de Etterbeek ocurría también de manera parecida en el resto de los barrios de la capital, Bruselas…

Y podemos decir que lo que ocurre en Bruselas está ocurriendo también en otras muchas capitales europeas… Paris, Marsella, Barcelona, Valencia, Almería… y ROQUETAS…

Conozco poco la situación de Roquetas… Pero, según tengo entendido, el número de extranjeros en Roquetas (marroquíes, subsaharianos, europeos originarios del este) sería equivalente, −si no superior−, al de los habitantes de Roquetas de siempre, los autóctonos…

Sea cual sea la realidad, el problema es saber ¿cómo vivimos esta situación? Esta pregunta nos hace descubrir una realidad dolorosa: no sabemos vivir juntos…Nos damos cuenta de que somos diferentes por la cultura, la lengua, la religión…

Nos resulta difícil convivir juntos… Nos encontramos todos los días en la calle, en el mercado, pero apenas nos conocemos… Vivimos cada uno en nuestra casa, sin enterarnos de lo que pasa en la casa del otro… apenas sabemos: ¿de dónde viene?, ¿cuáles son sus preocupaciones?, ¿sus dificultades? ¿Qué cosas quiere y desea?

Lo peor de todo es que tenemos miedo, prevención…, desconfianza… Percibimos al extranjero como una amenaza para nuestras vidas…

La pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Cómo salir­­­­­­­­­­­­­­­­­­­ de esta situación? ¿Cómo salir de la simple coexistencia (cada uno en su casa) hacia una convivencia más positiva, más enriquecedora para todos?  La respuesta a estas cuestiones será el objeto de mi segundo punto.

 

  1. De la coexistencia a la convivencia positiva y a la colaboración mutua

Me atrevo a formular una propuesta… Viene de una declaración que se hizo hace ya más de 50 años en el Concilio Vaticano II, la declaración Nostra Aetate, (En nuestro tiempo), la declaración la más corta del Concilio…

Refiriéndose a la relación con los musulmanes, dice algo que, en aquella época, resultaba provocador:

 

“La Iglesia mira con aprecio a los musulmanes, que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma, como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian la vida moral y honran a Dios, sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno. Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren sinceramente una mutua comprensión, defiendan y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y libertad para todos los hombres.”

 

El texto es sencillamente luminoso… Dice sustancialmente tres cosas:

La primera, que tenemos que cambiar nuestra mirada… es decir, que tenemos que dejar de lado los miedos, los estereotipos, los prejuicios que tenemos los unos de los otros… Estos prejuicios son eso, juicios etiquetados, hechos de antemano… (“los moros son falsos y mentirosos”, “nos quieren invadir”, etc…), fruto de la ignorancia, de la desconfianza, del miedo…

El Concilio nos pide que cambiemos de “chip”; que miremos a los musulmanes de otra manera, con aprecio, de manera positiva, considerando lo bueno, los valores de su cultura y de su religión… Pero para esto necesitamos conocernos mejor… La ignorancia nos hace desconfiados y precavidos.

Llegados a este punto, soy consciente de que aceptar esto no es fácil… Ciertos hechos de la historia de España, en particular la Reconquista, han creado un muro de hostilidad entre musulmanes y cristianos… que son difíciles de olvidar.

Mi experiencia como misionero es diferente… Nosotros, los misioneros, que hemos convivido con los musulmanes en África del Norte y en África subsahariana, somos testigos de la fe intensa de los musulmanes que hemos encontrado, de su hospitalidad y d su acogida hacia nosotros…

Mi experiencia de más de cincuenta años, en Túnez, en Burkina Faso, en Sudán, y últimamente en Bruselas es inequívoca: Los fanáticos, que existen, son una minoría, que la gran mayoría de musulmanes rechaza”…

En segundo lugar, se nos pide olvidar el pasado…

Es decir, pasar página… Es verdad que en el pasado ha habido disensiones, guerras y conflictos… La historia de la Reconquista, las Cruzadas, nos lo recuerda… Pasemos la página del pasado para tratar de vivir el presente y de construirlo con lo que es la base de toda convivencia… la igualdad, la libertad y la fraternidad…

En tercer lugar, el Concilio pide que colaboremos juntos…

Es decir, que busquemos el entendimiento mutuo y trabajemos juntos para defender y promover la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad…

No basta con vivir juntos, yuxtapuestos, al lado uno de otros, sin más… Hay que pasar de la convivencia pasiva, de cada uno encerrado en su burbuja, a una convivencia positiva e interactiva… colaborar, construir, buscar juntos soluciones a los problemas.

Es verdad que musulmanes y cristianos tenemos visiones distintas de la vida… tenemos costumbres diferentes… en la manera de vestir… en los hábitos alimenticios, en nuestra manera de rezar…

Es normal que surjan conflictos…, la solución no está en ignorarlos o eliminarlos por la fuerza… sino en hablar sobre ellos, en intentar descubrir su sentido y en tratar de entenderlo… Eso nos ayudará a comprendernos mejor y a estimarnos más…

Se trata es de construir una sociedad bien relacionada y cohesionada, acogedora, igualitaria y solidaria; una sociedad de hombres libres e iguales, que se respetan en sus diferencias de cultura y religión…; una sociedad compuesta de ciudadanos que colaboran entre sí para construir una sociedad en donde se busca el bien común de todos…

Pero, el esfuerzo para vivir juntos lo mejor posible tiene que venir de los dos lados…, del que acoge y del que es acogido.

Lo que digo puede resultar inaceptable para algunos… Pero, a nivel humano, a nivel ciudadano, todos somos iguales, todos tenemos los mismos derechos. A nivel humano y ciudadano no hay privilegios que valgan. Por eso, el que acoge no debe excluir o abusar del extranjero, porque es extranjero o porque no tiene papeles; el extranjero no es un delincuente, tiene su identidad, es una persona, tiene derechos que hay que respetar…

Pero, por otra parte, el que es acogido no debe encerrarse en sus costumbres, en su religión, sin respetar las costumbres del país, sin integrarse, viviendo como un extranjero o al margen de las preocupaciones locales… Aprender la lengua del país es el primer paso que debe dar un extranjero.

Ya sé que todo esto no es fácil… Convivir juntos en paz y armonía, sin enfadarse o pelearse no es fácil. Requiere esfuerzo para buscar soluciones aceptables para todo el mundo…

 

  1. Colaboración y experiencias y perspectivas…

Y ahora nos preguntamos: ¿es posible colaborar juntos entre creyentes musulmanes y no musulmanes?

Mi experiencia concreta me dice que es difícil, pero posible. De mi experiencia saco que lo importante y decisivo no son los debates ni las discusiones entre líderes religiosos, sino las realizaciones concretas, los esfuerzos concretos para convivir juntos en paz y en armonía.

He aquí algunos ejemplos (solo algunos para no alargarme demasiado) que nos muestran que sí, que la colaboración mutua es posible:

  • Hace dos o tres años, un grupo de chicos y chicas de la Asociación “Coexister” decidió hacer un viaje por todo el mundo, recopilando experiencias de diálogo intercultural y religioso… al cabo de un año de periplo, traían en su agenda más de 500 nombres de Asociaciones dedicadas a mejorar las relaciones entre los creyentes… ¡No se lo esperaban…!
  • De Bruselas traigo una experiencia interesante: La “Plataforma Interconviccional”. Representa a unas 40 Asociaciones locales de la ciudad de Bruselas… e integra todo tipo de creyentes y no creyentes: musulmanes, católicos, protestantes, ortodoxos, bahaa´is, budistas y ateos de toda condición…
  • El principio de base de su actividad es la igualdad de sus miembros. Nadie tiene privilegios, pero todos tienen derecho a manifestar sus convicciones. No hace falta pertenecer a una religión para formar parte de esta Plataforma…
  • Funcionan con una Declaración común elaborada por todos…
  • Las reuniones son mensuales…
  • Su actividad principal consiste en organizar la Semana Mundial de Harmonía Interreligiosa en Bruselas (de la que hablaré más tarde) y de velar por las buenas relaciones de unos y otros en Bruselas igualmente…

Del lado católico, participábamos en esta Plataforma: Pax Christi, de los jesuitas, San Egidio, la Asociación Espacios, de los dominicos, ARCRE, de los Padres Blancos, El Kalima, de la diócesis de Malines-Bruxelles, el Instituto Teresiano OUCH ALAMEDA y otros.

Del lado musulmán… los participantes a la plataforma eran menos numerosos… Acaso, debido a las circunstancias concretas de la ciudad (los atentados)

Otra iniciativa interesante es la celebración de La Semana Mundial de la Armonía Interreligiosa (World interfaith Harmony Week). Esta iniciativa de carácter mundial es poco conocida en España. Su carácter global y neutral hace que constituya un trampolín muy interesante para buscar sinergias entre las diferentes religiones y convicciones.

Se trata de una iniciativa que proviene de SM el Rey Abdullah II de Jordania. Fue propuesta por primera vez en la Asamblea General de la ONU, el 23 de septiembre de 2010 y posteriormente adoptada por unanimidad por la ONU, el 20 de octubre de 2010. Sería bueno tomar nota de esta actividad…

Se celebra durante la primera semana de febrero, una vez al año. Consiste en hacer actividades comunes de todo tipo, cultural, artístico y religioso, que muestran, con el ejemplo, que es posible colaborar juntos, superando las diferencias.

No añado más iniciativas para no salirme del tiempo. En su lugar, me atrevo a sugerir rápidamente una serie de iniciativas que pueden inspirarnos para realizarlas aquí, en Roquetas:

Nos preguntamos sencillamente ¿qué cosas podemos hacer juntos, musulmanes, creyentes y no creyentes por Roquetas?; Las iniciativas son de todo tipo:

  • Iniciativas de tipo ecológico… en el cuidado del entorno… de las plantas, la limpieza de la calle… las basuras… el ruido exagerado de algunos vehículos.
  • Iniciativas de tipo cultural: promoviendo la música, el deporte para todos (equipos compuestos por creyentes y no creyentes mezclados unos con otros; no creyentes contra no creyentes, musulmanes contra no musulmanes)…
  • Iniciativas de tipo educativo… para ayudar a los que llevan retraso escolar, aprendizaje del español… iniciación a la informática…
  • Iniciativas de tipo humano… iniciativas de cercanía humana en los momentos importantes de la vida familiar: los nacimientos, los fallecimientos, las bodas…
  • Iniciativas de tipo social: por la defensa de los derechos de las personas: contra las discriminaciones por razón de sexo, raza o religión en los centros de salud, en el trabajo, en la escuela… si tales derechos están vulnerados…
  • Iniciativas para obtener la paz… manifestaciones conjuntas contra el terrorismo y la intolerancia religiosa, la xenofobia, la islamofobia, etc.
  • Iniciativas para conocerse mejor… promoción de visitas mutuas y guiadas, (mezquita, ayuntamiento, iglesia, museo, centro cultural…)
  • Iniciativas para resolver los conflictos que pueden existir entre vecinos o entre diferentes comunidades…
  • Las posibilidades de crear iniciativas nuevas son inmensas. Basta mirar la realidad que nos rodea… basta quererlo y tratar de ver lo que se puede hacer juntos para promocionar el bien común de todos en el barrio, en la vecindad… Tarea difícil, sin duda, pero generadora de paz y de amistad…

 

Conclusión…

La conclusión que saco de todo lo dicho es sencilla. Decimos no a la desconfianza, no a la exclusión, no a los miedos y prevenciones. No tenemos necesidad del odio, de la violencia y de las armas para defender nuestros valores.  Queremos promover la amabilidad, la paz, el diálogo, el encuentro, la colaboración mutua, la solidaridad y la amistad con todos y entre todos.

Agustín Arteche, mafr

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