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ARCRE: Acción para el Encuentro de Culturas y Religiones en Europa

Los Padres Blancos, 4 años de un proyecto misionero en Europa

OMPRESS-BRUSELAS (11-09-15) “ARCRE” es el acrónimo de “Acción para el encuentro de Culturas y Religiones en Europa”, y el nombre de uno de los proyectos que los Padres Blancos tienen en Bruselas.
Según informa el misionero Agustín Arteche, este proyecto es joven todavía. Cumple apenas cuatro años. Nació con dos objetivos: en primer lugar, seguir la evolución del islam en Europa y, en segundo lugar, mantener entre los Padres Blancos el interés y la preocupación por el mundo del islam y de los musulmanes presentes entre nosotros.
Los Padres Blancos no olvidan que son una Sociedad misionera que nació en Argelia y que, desde sus comienzos en 1868 hasta hoy, lleva en sus genes la vocación hacia África y hacia el islam, una misma vocación misionera vivida de manera diferente, pero complementaria, según los países y las circunstancias de cultura y de religión.
“El anuncio del Evangelio”, cuenta el padre Arteche, “la organización del catecumenado, las celebraciones del bautismo y de los demás sacramentos forma parte de la dedicación de la mayoría de nuestros compañeros que trabajan en África. Pero estas actividades no son posibles en los países musulmanes. Los compañeros que trabajan en África del Norte no han tenido nunca el consuelo de ver nacer y crecer una comunidad cristiana. Y sin embargo, su testimonio de encuentro, de cercanía y de vida con los musulmanes no dejó nunca de ser una profunda experiencia humana y espiritual”.
“Para muchos de nosotros, la misión en África es una experiencia del pasado. Hemos vuelto a Europa y nos damos cuenta que las cosas han cambiado. Europa ya no es un espacio homogéneo de fe y de cultura cristiana como en el pasado. El fenómeno de la inmigración ha convertido a nuestras ciudades y a nuestros pueblos en lugares de mestizaje cultural, étnico y religioso. Ello crea problemas de convivencia y de integración. En Bruselas, sobre una población de un millón de habitantes, hay cerca de 250.000 musulmanes, pertenecientes a diferentes grupos étnicos y religiosos, que no siempre se entienden entre sí”.
“La misión de mi pequeña comunidad se sitúa en este mundo plural de hoy. A veces, nos gustaría más tener una parroquia, vivir una inserción en un barrio musulmán, pero esto limitaría los objetivos de nuestro proyecto. Tenemos contactos reales con los musulmanes, pero nuestra vocación es colaborar dentro de las estructuras asociativas de la ciudad, para promover una sociedad más justa, en base al respeto, la estima y el conocimiento mutuos. Concretamente, colaboramos con una plataforma formada por más de 40 Asociaciones que agrupan credos y convicciones diferentes, definidas por una Carta común”, explica Arteche.
Otro de los medios para llevar a cabo el proyecto es la página web (www.arcre.org) en la que publican diariamente noticias de actualidad que guardan relación con la evolución del islam en Europa, pero también con lo que ocurre en otras partes del planeta, ya que vivimos en un mundo globalizado. “Lo que ocurre en Oriente tiene repercusiones en Occidente. La prueba es que la guerra en el Oriente Medio es un cebo que atrae a numerosos jóvenes radicales de todo el mundo. La página web es, al mismo tiempo, un instrumento de análisis de lo que ocurre en el mundo del islam. Los artículos que publicamos en nuestra web no se limitan a dar noticias,
sino a dar las claves que permiten juzgarlas en su contexto y sus motivaciones. Para los que estén interesados y conozcan el francés, es bueno saber que todas las semanas publicamos un Newsletter o boletín, que recoge las noticias publicadas en la web. Y la verdad es que tiene mucho éxito entre sus lectores”.
Y añade, “lo que hace nuestro equipo en Bruselas, lo podemos hacer también todos en cualquier lugar de Europa… Musulmanes, budistas, hindúes, ateos, agnósticos los encontramos diariamente en nuestros pueblos y ciudades. El trato amable, la acogida, la sonrisa, el saludo no requiere grandes conocimientos sobre el Islam. Basta acercarnos a todo hombre o mujer, creyente o no creyente, con un corazón atento y humilde…”.
En esta línea trabaja también la comunidad de Padres Blancos en Roquetas de Mar, en la provincia y diócesis de Almería. Es una comunidad que lleva adelante un proyecto de acogida, atención y ayuda a la integración de inmigrantes, sobre todo subsaharianos, que llegan a Roquetas de Mar, llenos de sueños e ilusiones después de haber puesto sus vidas en peligro en el largo camino a través del desierto y del mar.“ARCRE” es el acrónimo de “Acción para el encuentro de Culturas y Religiones en Europa”, y el nombre de uno de los proyectos que los Padres Blancos tienen en Bruselas.
Según informa el misionero Agustín Arteche, este proyecto es joven todavía. Cumple apenas cuatro años. Nació con dos objetivos: en primer lugar, seguir la evolución del islam en Europa y, en segundo lugar, mantener entre los Padres Blancos el interés y la preocupación por el mundo del islam y de los musulmanes presentes entre nosotros.
Los Padres Blancos no olvidan que son una Sociedad misionera que nació en Argelia y que, desde sus comienzos en 1868 hasta hoy, lleva en sus genes la vocación hacia África y hacia el islam, una misma vocación misionera vivida de manera diferente, pero complementaria, según los países y las circunstancias de cultura y de religión.
“El anuncio del Evangelio”, cuenta el padre Arteche, “la organización del catecumenado, las celebraciones del bautismo y de los demás sacramentos forma parte de la dedicación de la mayoría de nuestros compañeros que trabajan en África. Pero estas actividades no son posibles en los países musulmanes. Los compañeros que trabajan en África del Norte no han tenido nunca el consuelo de ver nacer y crecer una comunidad cristiana. Y sin embargo, su testimonio de encuentro, de cercanía y de vida con los musulmanes no dejó nunca de ser una profunda experiencia humana y espiritual”.
“Para muchos de nosotros, la misión en África es una experiencia del pasado. Hemos vuelto a Europa y nos damos cuenta que las cosas han cambiado. Europa ya no es un espacio homogéneo de fe y de cultura cristiana como en el pasado. El fenómeno de la inmigración ha convertido a nuestras ciudades y a nuestros pueblos en lugares de mestizaje cultural, étnico y religioso. Ello crea problemas de convivencia y de integración. En Bruselas, sobre una población de un millón de habitantes, hay cerca de 250.000 musulmanes, pertenecientes a diferentes grupos étnicos y religiosos, que no siempre se entienden entre sí”.
“La misión de mi pequeña comunidad se sitúa en este mundo plural de hoy. A veces, nos gustaría más tener una parroquia, vivir una inserción en un barrio musulmán, pero esto limitaría los objetivos de nuestro proyecto. Tenemos contactos reales con los musulmanes, pero nuestra vocación es colaborar dentro de las estructuras asociativas de la ciudad, para promover una sociedad más justa, en base al respeto, la estima y el conocimiento mutuos. Concretamente, colaboramos con una plataforma formada por más de 40 Asociaciones que agrupan credos y convicciones diferentes, definidas por una Carta común”, explica Arteche.
Otro de los medios para llevar a cabo el proyecto es la página web (www.arcre.org) en la que publican diariamente noticias de actualidad que guardan relación con la evolución del islam en Europa, pero también con lo que ocurre en otras partes del planeta, ya que vivimos en un mundo globalizado. “Lo que ocurre en Oriente tiene repercusiones en Occidente. La prueba es que la guerra en el Oriente Medio es un cebo que atrae a numerosos jóvenes radicales de todo el mundo. La página web es, al mismo tiempo, un instrumento de análisis de lo que ocurre en el mundo del islam. Los artículos que publicamos en nuestra web no se limitan a dar noticias,
sino a dar las claves que permiten juzgarlas en su contexto y sus motivaciones. Para los que estén interesados y conozcan el francés, es bueno saber que todas las semanas publicamos un Newsletter o boletín, que recoge las noticias publicadas en la web. Y la verdad es que tiene mucho éxito entre sus lectores”.
Y añade, “lo que hace nuestro equipo en Bruselas, lo podemos hacer también todos en cualquier lugar de Europa… Musulmanes, budistas, hindúes, ateos, agnósticos los encontramos diariamente en nuestros pueblos y ciudades. El trato amable, la acogida, la sonrisa, el saludo no requiere grandes conocimientos sobre el Islam. Basta acercarnos a todo hombre o mujer, creyente o no creyente, con un corazón atento y humilde…”.
En esta línea trabaja también la comunidad de Padres Blancos en Roquetas de Mar, en la provincia y diócesis de Almería. Es una comunidad que lleva adelante un proyecto de acogida, atención y ayuda a la integración de inmigrantes, sobre todo subsaharianos, que llegan a Roquetas de Mar, llenos de sueños e ilusiones después de haber puesto sus vidas en peligro en el largo camino a través del desierto y del mar.

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