Ezequiel 18,25-28   —   Filipenses 2,1-5   —   Mateo 21,28-32

Mateo, el más judío de los evangelistas, ha sido a veces acusado de “anti-judío”. Es cierto que no se corta al hablar, como cuando escribe que la gente que exige la muerte de Jesús, dice a Pilato “¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” (Mat 27.25). Y en el texto de hoy: “Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos: …los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios”. Así que también hoy, por respeto a la palabra de Dios y para que pueda inspirarnos, tenemos que recordar que una cosa es lo que Jesús quiso decir, — que no siempre es evidente–, otra lo que los oyentes comprendieron, y otra diferente por qué el evangelista dio importancia a lo que nos está contando y cómo lo interpretó al hacerlo. En cada uno de estos cuatro elementos se encuentra la inspiración que nos viene de Dios.

 

Así que empecemos con Mateo. En el momento de la primera gran crisis de identidad de la comunidad cristiana, consecuencia de su apertura al mundo pagano, Mateo se opuso a quienes querían mantenerla prisionera de sus orígenes judíos. Y con ello contribuyó enormemente a la catolicidad de nuestra iglesia. No es éste el tema principal del texto de hoy, pero se siente su influencia cuando Jesús ataca a “sumos sacerdotes y ancianos” por su falta de apertura y flexibilidad al no aceptar el mensaje de Juan Bautista. Siempre me ha tranquilizado e inspirado ese deseo de apertura por parte de Mateo. Sobre todo hoy, cuando veo a tanta gente a mi alrededor prisioneros de sus raíces identitarias, y que incluso practican una especie de nacional-catolicismo.

 

También hay algo de sentido común y una cierta sabiduría en lo que nos cuenta el evangelista. Hay que tocar el fondo antes de poder salir del pozo. No ocurre siempre, y el humorista argelino Fellag solía imitar a quienes, al tocar el fondo se ponían como locos a cavar. No es el caso en el texto de Mateo: “Decía Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos: Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las prostitutas le creyeron”.  Despreciados por sus correligionarios y señalados como aliados del poder extranjero, los publicanos vivían “en el fondo” de la sociedad, ansiando reconocimiento y aceptación. “Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme.» Él se levantó y le siguió”, cuenta el evangelio de Mateo en el capítulo 9. En cuanto a las prostitutas… La prensa ha publicado esta mañana algunos artículos sobre la prostitución y la trata de personas en mi ciudad. Constatan que ambas van juntas y que la “clientela”, culpable hasta en su ignorancia, es cada vez más joven. Pero también publican los testimonios de varias chicas que ha conseguido liberarse con la ayuda de asociaciones, y que solicitan ayuda para encontrar un empleo alternativo.

Por último, ¿cuáles fueron las palabras de Jesús antes de que sus oyentes y los evangelistas nos dieran sus propias interpretaciones? No sabría decirlo con seguridad. Pero hay algo que es cierto. Según una multitud de narrativos, incluido el de hoy, cualesquiera que hayan sido el contexto y la intención concreta de Jesús, este ha demostrado tener siempre un ojo atento hacia los excluidos, aquellos que la sociedad desprecia, los enfermos contagiosos aislados, los extranjeros de los que uno desconfía, los «publicanos y prostitutas» en el texto de este domingo. Y a decir verdad, nos da miedo dejarnos inspirar con el ejemplo de Jesús. Porque destruye nuestra lógica humana. Se opone incluso a nuestras certezas morales y teológicas. Porque “los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios”, no porque sean mejores o peores que nosotros, sino ante todo porque el Padre, y Jesús que sigue su ejemplo, dan la impresión de que, por los más débiles, los aman incluso más que los demás. ¡Un ejemplo, el de Jesús, que nos da miedo!

 

Ramón Echeverría, mafr

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies